La Unión Europea aplaza las obligaciones de alto riesgo para la IA… pero no toda la ley
El pasado 27 de julio de 2026 entró en vigor el Reglamento (UE) 2026/1744, conocido como el “Ómnibus Digital sobre IA”, publicado tres días antes en el Diario Oficial de la Unión Europea. Su efecto más comentado: posterga la fecha en que empiezan a exigirse las obligaciones más duras del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial para los sistemas clasificados como “de alto riesgo”.
La fecha original era el 2 de agosto de 2026, es decir, mañana. Con el nuevo reglamento esa fecha se divide en dos: los sistemas de alto riesgo “independientes” (los del Anexo III, que incluyen expresamente los usados en contratación y selección de personal) tienen plazo hasta el 2 de diciembre de 2027 para cumplir; los sistemas de alto riesgo integrados en productos regulados (Anexo I) tienen hasta el 2 de agosto de 2028.
Lo que no se aplaza es igual de relevante: las obligaciones de transparencia del artículo 50 (por ejemplo, informar a una persona cuando interactúa con un sistema de IA) y las de alfabetización en IA siguen entrando en vigor este 2 de agosto de 2026, sin cambios.
Fuente: Cuatrecasas, “Se publica el Reglamento Ómnibus Digital sobre IA”.
Qué implica esto para los procesos de reclutamiento
El Anexo III del Reglamento de IA europeo es explícito: los sistemas usados para publicar ofertas de trabajo dirigidas, analizar y filtrar postulaciones, o evaluar candidatos, se consideran de alto riesgo. Es decir, buena parte de lo que hoy hacen las herramientas de IA en reclutamiento -desde el filtrado automático de CVs hasta el scoring de entrevistas- cae directamente bajo esta categoría.
Para un equipo de selección que opera en o vende a la UE, la lectura práctica es doble.
Primero, hay alivio temporal pero no indefinido. Las obligaciones más pesadas -evaluación de riesgos, documentación técnica, pruebas de sesgo, supervisión humana demostrable, monitoreo continuo- ahora tienen casi 17 meses más de margen. Eso da tiempo real para auditar qué herramientas de IA usa el equipo, pedirle documentación al proveedor y ajustar procesos sin la presión de una fecha límite inminente.
Segundo, y esto es lo que muchos artículos sobre el aplazamiento no destacan: la transparencia hacia el candidato no se movió. Si una vacante usa IA para preseleccionar o evaluar personas, informar de eso sigue siendo obligatorio desde mañana. Para un reclutador, esto se traduce en una decisión concreta y urgente: revisar si el aviso de privacidad, el proceso de postulación y las comunicaciones con candidatos dejan claro cuándo y cómo interviene la IA, independiente de si la evaluación de riesgo formal se puede posponer.
Hay un tercer efecto, menos jurídico y más práctico: el aplazamiento reduce la presión regulatoria en Europa, pero no cambia lo que los propios candidatos esperan. Cada vez más postulantes preguntan directamente si un proceso está mediado por IA y cómo se evalúan sus datos. Un equipo de reclutamiento que ya construye su stack de IA con criterios de trazabilidad y supervisión humana -aunque hoy no sea obligatorio en su país- llega mejor parado tanto a la exigencia legal que eventualmente llegará como a esa pregunta cada vez más habitual del propio candidato.
El rol del reclutador, incluso cuando la IA hace más trabajo
En IntelCV pensamos el reclutamiento con IA desde ese mismo principio: automatizar lo repetitivo sin sacar al reclutador de las decisiones que importan. La plataforma filtra automáticamente los CVs que llegan al buzón exclusivo de cada vacante, aplica los tests que el propio reclutador define, coordina las entrevistas según su disponibilidad y entrega un informe por candidato -pero la decisión final de a quién entrevistar y a quién contratar sigue siendo del equipo humano. Si quieres ver cómo se aplica esto a tu proceso de selección, puedes revisar los detalles en nuestros servicios.